Pediatría para educar en buenos hábitos

Pediatría para educar en buenos hábitos

La pediatría es la especialidad médica que se ocupa de la salud de los niños. Esta atención específica se dispensa en la mayoría de las comunidades autónomas hasta los 14 años como máximo, llegando en algunos casos a los 18. Es precisamente en esa entrada a la adolescencia cuando el asesoramiento de un buen pediatra puede convertirse en un elemento fundamental para educar a los jóvenes en buenos hábitos y asegurar su futura salud.

Una de las características más valoradas en la pediatría es la capacidad de comunicación. Los padres se muestran especialmente preocupados por la salud de sus hijos y, a la vez que es necesario calmar a los adultos, resulta importante ser capaz de transmitir a niños y jóvenes las consecuencias que sus rutinas diarias tienen en su salud.

Para el adolescente, una conversación en la que el pediatra le trate como a un adulto y le haga consciente de la responsabilidad de sus actos será una influencia positiva que podrá cambiar algunas de sus costumbres. En esa etapa en la que la combinación de energía y ganas de independencia forma un cóctel explosivo es fácil caer en malos hábitos alimenticios, descuidar el sueño y no practicar el suficiente deporte. La dosis extra de energía que aporta la juventud puede enmascarar problemas de salud que se harían más graves más adelante si no son corregidos a tiempo.

A los más jóvenes de la casa les apasiona la comida rápida, los aperitivos con exceso de calorías y grasas saturadas y los refrescos con gas. La pediatría siempre se ha mostrado preocupada por la alimentación de los adolescentes siendo la falta de verdura y fruta en su dieta y los horarios irregulares los principales retos que superar. En lo que se refiere al sueño, un 60% de la hormona de crecimiento se libera mientras los niños duermen, por lo que no dedicar las horas suficientes puede acarrear retrasos o problemas de crecimiento. Los adolescentes tienden a trasnochar y se mueven en cifras muy lejanas a las 9 horas recomendadas para su edad. Por último, y enlazando con los dos aspectos anteriores, la práctica de deporte ayuda a niños y jóvenes a evitar la obesidad y regularizar su apetito y horas de descanso. Los beneficios físicos del ejercicio vienen acompañados de beneficios psicológicos haciendo que se sientan con más energía y reduciendo su stress.

La elección de un pediatra adecuado y su inestimable ayuda en esta etapa hace a los padres sentirse más tranquilos respecto a la salud de sus hijos. Disfruta de la satisfacción de verles crecer sanos y seguros.

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